La actividad fue impulsada por el Colectivo Mujer Originaria, con el acompañamiento de la Dirección de Cultura del Municipio de Bolívar. Karina Martínez y Adriana Corbera encabezaron la ceremonia, que reunió memoria, identidad y reflexión sobre el respeto entre los pueblos.
La Wiphala es un símbolo de hermandad y fraternidad. Su recambio anual forma parte de una tradición comunitaria: se renueva la que permanece en el espacio público y se entrega la saliente a una institución, para que continúe transmitiendo su significado y acompañando el reconocimiento de los pueblos originarios.
Durante su intervención, Karina Martínez cuestionó la denominación “Día de la Raza” y expresó: “No existe el Día de la Raza porque la raza es una sola, somos humanos, somos personas, somos hermanos”. También reivindicó la resistencia de los pueblos originarios y convocó a mantener presente la memoria de sus ancestros.
En la Escuela N° 9, la Wiphala acompañará propuestas educativas vinculadas con la interculturalidad. Su llegada permitirá trabajar con las nuevas generaciones sobre la diversidad, la historia y el valor de las identidades que forman parte de nuestra comunidad.
El encuentro incluyó la lectura de una poesía de Santos Vega y concluyó con el tradicional saludo al cielo, uno de los momentos que integran esta ceremonia.
La jornada reafirmó el valor de mantener viva la memoria de los pueblos originarios y acercar sus símbolos a las nuevas generaciones, promoviendo una comunidad que reconoce y respeta la diversidad cultural.



